Mi vida sin ti....
Les voy a contar una historia...💘💘
Habiendo abandonado por completo los estudios universitarios, una joven de 22 años, llevaba desde los 19 tratando de definir su patética vida, y siendo una renegada de la Iglesia Católica, bajo la cual se había criado de la mano de un gran sacerdote, hombre sabio y celoso de las Escrituras...
De pronto, sospecha algo que le trastornaría la vida. No tenía empleo ni propiedad alguna. Vivía con su padre, pero no vivía feliz; por ello, huía y se refugiaba en donde creía ser feliz.
Sus sospechas parecían ciertas. Y una "amiga" la llevó a la farmacia de turno, donde antes la habían ayudado en más de dos ocasiones, según dijera esa amiga. Y esta era amiga de esas que son parceras, yuntas, el queso del pan, pero apenas se conocían.
Sin dinero, la amiga le ayudó a pagar la "ayuda": Tres dosis de dos ampollas mezcladas en un jeringuilla, de Pitocín y Gynecocid, por tres días seguidos. Nada de alcohol ni sexo durante quince días... la segunda era fácil, porque el sexo no le llovía y ella sabía el motivo. Había sido un logro el que alguien se interesara en ella, aunque luego descubriera que el interés se basaba en un error; creían que ella tenía dinero. Aunque se manejaba un cuerpazo forjado en gimnasio... pero cuando naces pa' tamal...
Su período menstrual se había suspendido y nunca hubo manifestación a la "ayuda" que le suministraron en aquella farmacia. Días después, una aparatosa caída en la tina de baño, le dio manifestación. Entonces, asustada, asistió a la consulta de una famosa "comeniños" en la ciudad. La doctora en cuestión, le realizó una eco grafía y la respectiva revisión, determinando un aborto "espontáneo". Había -dijo la "galena"- la necesidad de realizar un legrado o limpieza del útero.
Nuevamente el cochino dinero era el obstáculo. Al final, ese procedimiento no se dio. Y aproximadamente tres meses después, ella sintió un movimiento fuerte en su vientre.
¡Horror! A consulta con la comeniños... eco grafía y ¡zas! La tipa se atrevió a felicitarla por su embarazo de seis meses y con gran alborozo le comunicó, el que era niña. Vieja pérfida... ¿no que había abortado?????? Eso quedó en el pensamiento de ella.
Fue cuestión de días, el que la descubrieran. Porque no sé qué cosa mueve a esos pelados en el vientre, a "brotar" de un día a otro apenas se entera alguien particular. Había dejado durante esos meses de incertidumbre, la afinidad por el cigarrillo y la cerveza. Padecía de insomnio y leía libro tras libro sin parar, escuchando música clásica. Había una ansiedad extraña que solo podría definir hoy, como antojos.
Una vez descubierta esa panza, obtuvo otra chance de "ayuda". La comeniños cobraba lo mismo que le hubiera costado ganarse en cuatro meses de trabajo con un sueldo de dos salarios básicos. Eso cobraba por la micro cesárea... y esa cantidad estaba disponible por parte de alguien a quien ella consideraba más que su propia sangre.
Pero... ya había sentido esa vida. Y ella se dio cuenta de que esa vida ya existía desde que sospechó algo que no esperaba, meses atrás... Una mujer siente ese "algo", porque está vivo desde que es concebido. Sientes las lombrices... Pues, con mayor razón, vas a sentir a un hijo.
Al día siguiente, una mujer que consideraba como hermana, la visitó. El motivo de su visita; Rogarle que no matara a su bebé. Pero la decisión ya estaba tomada, horas antes de esa visita.
A pesar de que había arreglado el irse a casa de una amiga de colegio, por unos meses, se sometió a lo que aquella mujer que ella consideraba más que familia. La enviaron a vivir en casa de familiares de aquella mujer, para esconder lo sucedido. Esconder, sí, porque cuando lo sucedido se conoció por medio barrio donde ella creció, todos se asombraron y eso pasó más de seis meses después de haberse ido a refugiar a casa de aquellos que, la acogieron y protegieron como familia y amigos.
Trabajaba sin reparos, procuraba cumplir con su nueva vida.
La cosa no fue fácil, pasó el 21 de aquel mes, encerrada en "Alto Riesgo" de la maternidad, el 22 con intensos dolores de cadera. Meses atrás del "empezóse" de esta situación, había sufrido una seria lesión en la cadera, que le costó rehabilitación corta pero dolorosa. La comeniños le dijo en la mañana de ese día 22, que ella jamás podría tener un parto normal. Requería una cesárea, pero era costosa y decidieron esperar. ¿Decidieron? Sí, ella se había sometido realmente a esas personas.
A la tarde de aquel día, los dolores eran insoportables. Pero nadie la escuchaba, no había síntomas de parto, fuera del que estaba rayando en la semana 42 según la eco grafía.
Los dolores eran producto de la presión que se estaba dando en el lado lesionado de la cadera, ya que el "producto vivo" se había metido de cabeza en ese lado de su cuerpo.
El episodio dentro de la sala general de partos de esa maternidad, es para hacer una película. Mujeres gritando que "nunca más te lo vuelvo a dar" y "trapeólogos" gritando a las parturientas y renegando porque mojaban los pañales maternos, médicos que trataban de "cuando las tienen de patas abiertas, ahí no se quejan" y cosas peores.
Ella tenía dolor, habían pasado horas desde las cuatro de la tarde en que ingresó. Caía la noche.
El dolor era conocido, el mismo que le había impedido moverse, cuando tuvo la lesión. Por tanto, sabía el que, acostarse no era lo mejor. Pero la obligaban a acostarse y mantener las piernas abiertas...
Una doctora interina, notó el que la presión arterial de ella, descendía. Notó el que, sin razón válida, el jefe de médicos de aquella sala de faena-miento femenino, había roto la fuente, con la sonda. Por tanto, estaba poniendo en riesgo al "producto vivo". Ella, no tenía pujos ni ganas de parir.
Entonces, la mano de aquel que ella había abandonado, so pretexto de renegar de una religión que la había engañado por su corta vida, se manifestó en esa doctora joven. Ahora, ella sabe, el que Dios tenía el propósito firme de que ese "producto vivo", llegara a este mundo.
Gracias a esa doctora, el cirujano del pensionado (lo más costoso que se puedan imaginar en esa ciudad) hizo los arreglos y el "producto vivo" nació a la 01h23 del día 23 de ese mes, en uno de los quirófanos más aniñados del país.
Una niña. Una hermosa flaquita que no pudo sostener en sus brazos, hasta horas después, que fue dada de alta, ya que su cuadro se complicó y estuvo en terapia intensiva hasta las nueve de la mañana de ese día. Entonces, le entregaron a su flaquita.
Cuando la sostuvo entre sus brazos, todo miedo terminó. Sintió que en las tripas, se le arremolinaban fuerzas desconocidas. Ella siempre fue pusilánime aunque de mal carácter.
No es que haya dejado de ser pendeja, nooooo. Siguió errando. Pero la madurez empezaba a llegar a cuentagotas. y aquel ser maravilloso, Dios, sabía el que su flaquita no podía estar sola. Sabía el que ella, necesitaba dos muletas para su recuperación, para volver a creer en Él. Y la segunda muleta llegó, aunque envuelto en la vida de una madre sin esposo ni baluarte, pero llegó a pesar de que nadie daba un centavo porque ese "producto vivo" naciera vivo o ella sobreviviera.
Ahora, ella sabe que no luchó por tener un esposo. Solo se dedicó a verse fea, y aceptar lo que llegó sin condiciones. Ahora, ella sabe lo que vale. Y sabe el que Dios la hizo fortalecer para que sus dos muletas, se convirtieran en sus pilares de vida, aferrados a una inmensa fe que no desmaya.
Una inválida en la vida, encontró lo más hermoso que puede existir: VIDA.
¿Quieren ver algo?
Bellos... ¿A que no?
Esto, era lo que ella intentó matar dentro de su vientre, en esa farmacia, hace 19 años.
Gracias a que no me resultó, hoy sus ojos ven con satisfacción, cómo lo que fueran esas pequeñas manitos, le regalan al mundo la belleza de su arte. Gracias a que no pudo hacer su maldita voluntad, pudo conocer la emoción de sostener en sus brazos, nuevamente, otro pedacito de vida. Porque ese "producto vivo" que nació contra viento y marea, le dio la fortaleza necesaria a ella, para luchar por ese segundo hijo, para salir del yugo al que se había sometido y buscar a la mujer que la trajo al mundo y refugiarse en su cariño y acogida.
Esa mujer, fue baluarte para que ese hermoso varón, sobreviviera a un espantoso embarazo y esa hermosa artista, lograra ganarle al inicio de una enfermedad renal. Hoy, esos dos hijos, son fieles cristianos y amorosos jóvenes dispuestos a batirse contra cualquier gigante.
Hoy, me siento orgullosa de mis hijos. Sí, mis hijos. Me siento aterrada cuando pienso, cómo habría sido de vacía y superficial, mi vida sin tí... Gracias, querida hija, por haberte aferrado a mí aunque yo trataba de matarte, porque gracias a ello, hoy disfruto de las locuras de tu hermano (una mezcla maniaca de Yakki y Wakko Warner) y de tu carita de Dot Warner y tu arte.
Dios me ha bendecido y espero, que antes de intentar asesinar al "producto vivo" de tu vientre, pienses el que ese "producto", no fue el que cometió los errores. Ese ser, merece tu amor por el simple hecho de regalarte la sensación más sublime y divina: LA VIDA.













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