MAYORES DE EDAD 2° parte
Conversemos de los que te
donan un espermatozoide. Existen varias posturas para llegar a ello tal como tratar
de olvidar algún amor, te sientes tan fea que ni el cuco te asusta, quieres por
una vez lucir algo grande y bonito en tu brazo o te crees redentora del mundo y
estás dispuesta a salvar su alma. Y es un fortachón de seguro. Espera a verlo
gordo…
Flirtea con toda promesa de
ingreso fácil pero se fija en ti y ¡guau!, no dudas en aceptarlo como "novio" aunque te
prohíbe salir de casa sin que te autorice ya que, no puedes coincidir con sus
amantes proletarias. Si te besa cerca del sitio que frecuentan, jamás cierra
sus ojos ya que está pendiente de que no los vean. No te propone sexo y te
sientes respetada.
Pero no es así. Tú tienes que
llevarlo al hotel y pagar. Si cometes el error de hacerle un obsequio que, sabrá
Dios cuánto te costó conseguir, él se lo muestra a todos sus amigos. No te
imaginas lo que comentan de ti.
Tu mejor amiga se siente
identificada con él. Hasta se sienta en sus piernas para conversar a vista y
paciencia de tus colegas o compañeros. Se da el lujo de hacerte pasar
bochornos; abusa propinándote algún tipo de maltrato físico, siempre frente a
otros.
Por fin tienen sexo, sea
porque lo llevaste tú o tuvieron oportunidad de aparearse a lo primitivo y a él
se le acaba el encanto. Te quería probar y eres caramelo de paso. Sin embargo,
no perderá la oportunidad de sacar provecho y tú, caes. Te pide prestado dinero
que jamás te pagará y hasta te endeudas para dárselo.
El confidente de la amante de
turno de tu Adonis te cuenta en secreto todo lo que sabe de él. Descubres que
golpea a las mujeres que tiene y a las que pasaron también. Tú te sientes
gigante porque nunca te golpeó, no recuerdas los golpecitos cariñosos que te
dio frente a tus colegas.
Te enteras que no tiene el
grado de educación que te dijo y te da ternura, su amigo de farras te dice que
le gustaría tenerte de novia porque haces buenos regalos. En realidad eres
idiota.
No sucede todo en todos los
casos, cada uno aporta su detalle y reemplaza o supera otros. Puede pasar que
te deje un regalito que en nueve meses, más o menos, podrás ver en vivo y
directo. Claro, podría no ser así, pero podría ser y casi siempre es. Ni sueñes
con que te ayudará. No reconoce al bebé ni te deja ser feliz. Se encarga de
difamarte y decir que no está seguro de ser el padre del bebé. Cuando nace el
retoño, va por curiosidad pero jamás reconocerá que es suyo ante la ley.
Después, si te dejas, te
poseerá otra vez. Si sabe de una nueva relación en tu vida, ten por seguro que
hostigará hasta dañarla. Trata de hacerte sentir mal y pregunta si ya se
divirtió contigo y te botó el galán que probablemente se alejó gracias a las
habladurías que él inició.
No aparecerá en mucho tiempo,
pero cuando lo haga, no será para darte alegrías. Y tú, antes estabas dispuesta
a humillarte con él para no perderlo. De susto, ¿verdad?
Imagina esto: cinco o más años
después, cuando ya no pueda seguir viviendo a costillas de su alcahuete madre y
haya cometido mil delitos menores, tendrá algunas libras de más, abdomen
inflado, cachetes soplados, petulancia intacta y desempleado. Y tú, ¿llorabas
por eso?
No hay comentarios:
Publicar un comentario