sábado, 7 de febrero de 2015

Serie "Has notado...?" Capítulo VI. MAYORES DE EDAD LACTANTES


AMANTES FLORERO
 
No puedo dejar de mencionar a los hombres mudos que mutan. Tienen capacidad de aceptarte con o sin hijos, consolarte y llenarte de presentes. Luego de la mutación, nunca hablan contigo pero, SI con otras personas, y necesitarías desenchufarlo.

Este hombre no te cuenta sus problemas ni  te abraza en las noches... a no ser que quiera sexo. Nunca te cubre con una sábana si está haciendo frío en la noche; al contrario, te quita el cobertor y hasta las almohadas.

Este sujeto, una vez que te entrega la cuota de la semana o del mes, difícilmente te va a dar ni un centavo de su parte. Jamás gana más de lo que te da pero, su teléfono celular nunca está sin saldo; siempre tiene para el tabaco y financia a sus amigos. Nunca se enferma, nada le duele.

Pero sí se enferma y deberás cuidarlo. Te desvives y le importa un pito. Tiene mal aliento, pies insoportables, no le gusta pagar por el desodorante, perfume, jabón, toalla, sábana, calzoncillo, medias, vajilla, silla, o mesa que usa en casa. Hasta para el sexo es vago, requiere de ocho horas diarias para dormir pero apenas raya en los cuarenta años, envejece y sin anestesia; te asustarás una mañana aunque tú ya estés acabada gracias al desamor y menosprecio que te hace.

Cuando inician la relación son tiernos y hogareños. Nunca te fijaste que no trabajaba, dormía con su mascota, no tenía ambiciones y era mediocre.

Es el hombre del barrio. Le hace favores y diligencias a todos a cambio de propinas. Cuando te conquista, te advierte que no te quiere para una noche sino para toda la vida y te aferras a él por despecho, cansancio, sinsabores o lo que sea. Sola o casada, este hombre llega a tu corazón. Cuando el  daño está hecho, empiezas a notar lo que antes no.

Tendrás que trabajar y si tienes hijos, peor. Él, muy agradecido y feliz. Menos responsabilidad y más dinero a su bolsillo. Cuando le pides que deposite el dinero que te has ganado con esfuerzo, el depósito no se hará. Se da la gran vida y es generoso con tu dinero.

No tiene reparo en cocinar, lavar tu ropa y hacerte los mandados. Tú pagas los gastos fuertes. No te cela pero tampoco se preocupa si vives o mueres. Puedes pasar días enteros fuera de casa y no le interesa buscarte. Estarás en una clínica u hospital, trabajando o de fiesta, pero él jamás preguntará si volviste o te fuiste.

No te consuela, aunque al principio si lo hizo. No por ello deja de ser bueno para golpear, insultar y menospreciarte. Pides sexo a gritos y él, no tiene interés. No tiene amantes, ni para eso es empeñoso. Pero conoce a tu amante, en caso de que busques refugio en otro hombre por algo más que cariño. El cariño y el dinero se complementan perfectamente ya que de parte del Adonis, no tienes ni el uno ni el otro.

Llega el día menos esperado pero más anunciado. Por sea cual fuere la circunstancia, dejas de trabajar y generar dinero. Ya no puedes estar al día en tu salud ni vestimenta, no tienes para comer como acostumbrabas y él se conforma con una taza de café. Claro, él come fuera; tú te endeudas y visitas más seguido a tus parientes para tenerle un plato decente de comida cuando él llega a casa.

Pareces retrato con la misma ropa y no tienes lágrimas de tanto llorar tu pobreza. Te arrepientes de no haber podido ahorrar para este tiempo, él no te ayudó.

Descubrirás que es ocioso para todo y que su mediocridad solo se compara con su vanidad externa. No te puedes hacer de nariz tapada ante sus pies que ya había mencionado. Fuma como descosido y no es muy afecto a la higiene oral. Ni pestañea si te desmayas o te arquea un dolor. No busca una pastilla para ti, y si lo hace, será cuando haya terminado de afeitarse y ver la telenovela de turno.  No te imaginas lo difícil de esta situación. Es dura.

Cada "virtud" arriba mencionada, es característica de uno o varios floreros... te toca describir al tuyo.

Más, si no tienes más florero que el de vidrio o cerámica... que empiezo a creer en la lotería.






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