Serie "Has notado...?" Capítulo VI. MAYORES DE EDAD LACTANTES
AMANTES FLORERO
No puedo dejar de mencionar a
los hombres mudos que mutan. Tienen capacidad de aceptarte con o sin hijos,
consolarte y llenarte de presentes. Luego de la mutación, nunca hablan contigo
pero, SI con otras personas, y necesitarías desenchufarlo.
Este hombre no te cuenta sus problemas
ni te abraza en las noches... a no ser que
quiera sexo. Nunca te cubre con una sábana si está haciendo frío en la noche; al contrario, te quita el cobertor y hasta las
almohadas.
Este sujeto, una vez que te entrega la cuota de la semana o del mes, difícilmente
te va a dar ni un centavo de su parte. Jamás gana más de lo que te da pero, su
teléfono celular nunca está sin saldo; siempre tiene para el tabaco y financia
a sus amigos. Nunca se enferma, nada le duele.
Pero sí se enferma y deberás
cuidarlo. Te desvives y le importa un pito. Tiene mal aliento, pies
insoportables, no le gusta pagar por el desodorante, perfume, jabón, toalla,
sábana, calzoncillo, medias, vajilla, silla, o mesa que usa en casa. Hasta para
el sexo es vago, requiere de ocho horas diarias para dormir pero apenas raya en
los cuarenta años, envejece y sin anestesia; te asustarás una mañana aunque tú
ya estés acabada gracias al desamor y menosprecio que te hace.
Cuando inician la relación son
tiernos y hogareños. Nunca te fijaste que no trabajaba, dormía con su
mascota, no tenía ambiciones y era mediocre.
Es el hombre del barrio. Le
hace favores y diligencias a todos a cambio de propinas. Cuando te conquista,
te advierte que no te quiere para una noche sino para toda la vida y te aferras
a él por despecho, cansancio, sinsabores o lo que sea. Sola o casada, este
hombre llega a tu corazón. Cuando el daño está hecho,
empiezas a notar lo que antes no.
Tendrás que trabajar y si
tienes hijos, peor. Él, muy agradecido y feliz. Menos responsabilidad y más
dinero a su bolsillo. Cuando le pides que deposite el dinero que te has ganado
con esfuerzo, el depósito no se hará. Se da la gran vida y es generoso con tu
dinero.
No tiene reparo en cocinar,
lavar tu ropa y hacerte los mandados. Tú pagas los gastos fuertes. No te cela
pero tampoco se preocupa si vives o mueres. Puedes pasar días enteros fuera de
casa y no le interesa buscarte. Estarás en una clínica u hospital, trabajando o
de fiesta, pero él jamás preguntará si volviste o te fuiste.
No te consuela, aunque al
principio si lo hizo. No por ello deja de ser bueno para golpear, insultar y
menospreciarte. Pides sexo a gritos y él, no tiene interés. No tiene amantes,
ni para eso es empeñoso. Pero conoce a tu amante, en caso de que busques
refugio en otro hombre por algo más que cariño. El cariño y el dinero se
complementan perfectamente ya que de parte del Adonis, no tienes ni el uno ni
el otro.
Llega el día menos esperado
pero más anunciado. Por sea cual fuere la circunstancia, dejas de trabajar y
generar dinero. Ya no puedes estar al día en tu salud ni vestimenta, no tienes
para comer como acostumbrabas y él se conforma con una taza de café. Claro, él
come fuera; tú te endeudas y visitas más seguido a tus parientes para tenerle
un plato decente de comida cuando él llega a casa.
Pareces retrato con la misma
ropa y no tienes lágrimas de tanto llorar tu pobreza. Te arrepientes de no haber
podido ahorrar para este tiempo, él no te ayudó.
Descubrirás que es ocioso para
todo y que su mediocridad solo se compara con su vanidad externa. No te puedes
hacer de nariz tapada ante sus pies que ya había mencionado. Fuma como
descosido y no es muy afecto a la higiene oral. Ni pestañea si te desmayas o te
arquea un dolor. No busca una pastilla para ti, y si lo hace, será cuando haya
terminado de afeitarse y ver la telenovela de turno. No te imaginas lo difícil de esta situación.
Es dura.
Cada "virtud" arriba mencionada, es característica de uno o varios floreros... te toca describir al tuyo.
Más, si no tienes más florero que el de vidrio o cerámica... que empiezo a creer en la lotería.
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